DESCRIPCIÓN:
La máquina de encintado longitudinal NA500 se diseñó para satisfacer con precisión las necesidades específicas de encintado interno en tuberías de tamaño mediano a grande, garantizando resultados uniformes y de alta calidad.
Con una impresionante capacidad de producción, la máquina está diseñada para trabajar con diámetros a partir de un mínimo de 500 mm.
El corazón del sistema es un potente motor de 5 kW que impulsa la rotación de la cinta, asegurando altas tasas de remoción en tiempos rápidos. Una boquilla de enfriamiento específica actúa directamente sobre el abrasivo para mantener su eficacia y proteger el material.
Control de precisión y tecnológico
Todo el proceso de fabricación se basa en tecnología de vanguardia que prioriza la precisión y la seguridad.
El uso de motores sin escobillas permite el control electrónico completo de todas las funciones operativas, que se realizan de forma remota para garantizar que el operario pueda gestionar cada fase del proceso con la máxima seguridad.
Gracias al control PLC, el tensor electrónico mantiene una tensión de la banda constante y perfectamente equilibrada durante todo el ciclo.
A pesar de su avanzada automatización, el sistema permite la personalización del trabajo en tiempo real. Mediante potenciómetros específicos, tanto la velocidad de avance del carro como la presión de la banda se pueden ajustar instantáneamente. Esto permite adaptar la fuerza de la máquina a las necesidades específicas del cordón de soldadura, incluso en anchos de hasta 50 mm.
Ventajas exclusivas en carpintería pesada
La integración de la máquina de encintado longitudinal NA500 en la fabricación de metales pesados representa un salto evolutivo con respecto a los métodos de rectificado tradicionales.
La ausencia de vibraciones y de trabajo en frío elimina el riesgo de alteraciones térmicas, preservando las propiedades metalúrgicas del tubo.
Además de la eficiencia de producción, la máquina transforma radicalmente la seguridad en el lugar de trabajo. El control remoto y la automatización eliminan los riesgos físicos asociados al uso prolongado de herramientas manuales, reduciendo drásticamente la probabilidad de lesiones como astillamientos, tendinitis o trastornos por estrés mecánico, proporcionando así un entorno de trabajo más saludable y seguro.